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viernes, 29 de abril de 2016

¿Un mundo sin notificaciones?... ¡Es posible!

Too many notifications


La semana pasada estaba en una comida de negocios con un cliente y en el transcurso de la misma, que duró unas dos horas aproximadamente, creo que el tiempo máximo que estuvo sin mirar a la pantalla de su teléfono móvil fue de 5 minutos. El continuo resonar de campanas, gotas de agua y ruiditos varios en su móvil hacía que mirase de forma furtiva el teléfono, interrumpiendo así nuestra conversación, y dejando en standby su atención hacia lo que decíamos.

Breaker - Nomophobia from Gyarmati Lili Krisztina on Vimeo.


Después de la comida en la larga caminata hacia el coche, hábito que he copiado de Steve Jobs (dar largas caminatas para comentar asuntos)... comentamos sobre el tema de las notificaciones de su móvil. Me dijo que le gustaba estar enterado de: los WhatsApp, las notificaciones de Facebook, Twitter, resultados deportivos, noticias de última hora y los nuevos vídeos de sus favoritos de YouTube... ¿De verdad esto es necesario? ¿Podríamos vivir sin interrupciones cada cinco minutos?

Desde hace algún tiempo, he aprendido a vivir sin notificaciones salvo las imprescindibles en mi teléfono móvil.

Para mi, personalmente, el orden de prioridades es el siguiente:
  1. Llamada telefónica
  2. Mensaje SMS
  3. Correo electrónico
  4. WhatsApp
  5. Noticias de última hora
  6. Twitter
  7. Facebook
  8. Youtube

Sin embargo, he decidido priorizar y tengo completamente anuladas las notificaciones del 3 al 7. Me aparecen las notificaciones en el sistema pero prefiero mirar yo el móvil cuando me interesa y no estar yo al servicio de estas aplicaciones. Visto de esta manera... ¿Qué puede pasar si esperas un par de horas para ver el nuevo vídeo de tu Youtuber favorito, las fotos del fin de semana que tu amigo ha colgado en Facebook o la mención que te hacen en Twitter?

Personalmente me he dado cuenta de que pasa algo increíble si no haces caso a estas notificaciones... NADA... Todo puede esperar un rato.

De esta manera conseguirás algo más increíble aún... los tiempos de trabajo concentrado en una sola tarea se pueden aumentar eliminando las interrupciones externas.

Incluso las llamadas telefónicas por lo general pueden esperar unos minutos y siempre puedes devolverlas más tarde. Cuando estoy en una reunión suelo dejar el móvil en silencio total (ni vibración, que también interrumpe) y lo dejo con la pantalla hacia abajo. Cuando he terminado la reunión, entonces me siento tranquilamente en el coche o en mi oficina y voy devolviendo las llamadas en orden cronológico (de la más antigua a la más actual).

Al principio sufrirás de un leve (o grave) brote de nomofobia pero finalmente verás que un mundo sin notificaciones es posible... y mejor.

¿Lo has conseguido? Deja tu comentario al final de este artículo.

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martes, 26 de abril de 2016

Ante la duda... bloquea

The Angry Pumpkin

Ayer mismo estaba leyendo un artículo del nuevo libro de Josef Ajram: "El pequeño libro de la superación personal". Se trata de un libro que me recomendó mi buen amigo José Noblejas en uno de mis últimos viajes a Madrid y que me está sorprendiendo gratamente: Artículos cortos y concisos con pequeñas-grandes píldoras de sabiduría.

El caso es que ya he detectado que en dos de los pequeños capítulos se hace referencia a los haters, o trolls, como también se llaman, y que son básicamente personas que hagas lo que hagas siempre les parecerá mal. Josef habla sobre estos personajes y las descalificaciones que le hacen. Puedo dar fe de ello porque después de hablar de Josef Ajram en Facebook automáticamente recibí un par de mensajes hablándome de lo acertado de las reflexiones de este buen señor, y un par de mensajes también diciéndome lo mal deportista que era. Si estos comentarios me los hacen a mi... ¡qué no le dirán a él directamente!

Por suerte o desgracia, los más de 50.000 seguidores de mi cuenta de Twitter y los más de 5.000 de mi cuenta de Instagram me hacen encontrarme con haters de vez en cuando. No voy a pormenorizar sobre los comentarios, pero desde gente que me dice que mis artículos no le gustan hasta que mis fotos de un filete de ternera le parecen ofensivos porque siguen una dieta vegetariana. La solución siempre es igual de fácil: si te molesta lo que publico, no me sigas... Ya que ellos no quieren dar el paso de dejar de seguirme, les ahorro el trabajo de forma rápida e indolora: bloqueo.


Ahora no me lo pienso dos veces. En tiempos anteriores me lo pensaba mucho más y a veces intentaba dialogar con la persona en cuestión indicándole que mi artículo/foto no pensaba ofenderle personalmente... craso error. Olvidaba que el odio es irracional y por lo tanto no atiende a razones ni razonamientos de ningún tipo.

Así que ya sabes: cuando encuentres un hater irracional en las redes sociales, no lo pienses dos veces y bloquea sin darle más vueltas al asunto... Seguro que tienes cosas más importantes en que pensar.

En origen la productividad se basa en dedicar tu tiempo a las cosas que realmente son importantes y que consiguen un resultado que te lleva a estar más cerca de tu objetivo... y olvidar el resto.

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lunes, 18 de abril de 2016

¿Y tú en quién influyes? - Influence Awards 2016



La semana pasada tuve oportunidad de asistir a un evento organizado por Influencity. Esta empresa se encarga de poner en contacto a "Influencers" o "Influenciadores" si queremos llamarlos en español, con agencias de publicidad y anunciantes.

Se trataba de un evento celebrado en la Gran Vía de Madrid, en el Palacio de la Prensa, que contó con asistencia de multitud de blogeros, tuiteros y facebookeros de habla hispana que acudieron hasta desde todo el mundo


El término infuencers me resulta incómodo, hasta de pronunciar. Hay un término que considero más adecuado y es el de "generadores de opinión" que es lo que realmente son. No se trata únicamente de generar una opinión como la que pueden generar los contertulios políticos o económicos de la televisión, sino de generar un ambiente propicio al consumo de un determinado producto o servicio. Si vemos a un cierto famoso en la televisión con una prenda de una determinada marca, mucha gente querrá comprarla porque entiende que los valores de ese personaje coinciden con los suyos, esos valores se transmiten a la marca y el potencial comprador de esa prenda de vestir, quiere esa prenda porque los valores que ahora tiene esa prenda coinciden con los suyos (o los que le gustaría tener). Esa es la idea de los "generadores de opinión" en las redes sociales: traspasar tus propios valores a la marca que representas, aunque sea únicamente en un par de tweets.



Realmente si lo pensamos bien,  todos somos influenciadores o generadores de opinión: cuando compramos un producto y lo comentamos con nuestros amigos en una cena o con un vecino en el ascensor, estamos influyendo en las probabilidades de que esa persona compre ese producto o servicio. Lo único que cambia cuando uno es influencer en redes sociales es la cantidad de personas a las que puede llegar ese mensaje.

Sin embargo no todo está en los números. No por tener más seguidores tu mensaje va a llegar mejor a tus seguidores. Se trata de que tus seguidores tengan unos valores consistentes con los tuyos. De nada te sirve tener 250.000 seguidores que realmente no están interesados en el producto que les vas a ofrecer. Lo interesante es tener un porcentaje de seguidores que realmente estén interesados en el producto que les vas a ofrecer... y que puedan permitírselo económicamente, claro.

En la entrega de uno de los premios me llamó la atención una frase que una de las premiadas dijo, y que me dio que pensar bastante... "Vosotros sois internet, porque internet sin contenido no es nada."

Somos simples generadores de contenidos, que creemos que interesan a nuestros seguidores y en los que compartimos las opiniones sobre productos o servicios. Digamos que somos el "relleno" de internet, al igual que el relleno de una almohada... La funda está muy bien, pero nadie duerme sobre una funda de almohada vacía... El contenido es lo que hace que la almohada sea tan confortable como puede ser.



Hace mucho tiempo, un profesor de marketing que tuve en la Universidad me dijo una gran frase: "Nunca vendas un producto en el que no creas, porque no lo venderás nunca." De igual modo, los influenciadores en redes sociales no deben nunca dar opiniones falsas o fuera de su esquema de valores. Si realmente hay un producto en el que no crees, nunca lo publicites, porque si alguien te pregunta sobre él... ¿Qué le dirás? ¿Le mentirás?

Piensa que siempre estás influyendo en las personas, con cada opinión que das, gesto que haces o comentario que compartes, ya sea en las redes sociales o en el mundo real.

Casi como colofón a este artículo, me gustaría dar las gracias a Influencity, en especial a Berta Moreno, y a mi gran amigo José Noblejas, conferenciante sobre temas de redes sociales e influencer también, que me acompañó a este evento.

Lo único que cambia es el medio y el número de personas a quien llegues, pero la idea es siempre la misma:

Se fiel a tus valores y
transmítelos a productos
en los que realmente creas.



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