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viernes, 29 de agosto de 2014

¿Cómo vas a correr si no sabes gatear?

JPO2 at first mud pit crawl
Foto por James O'Brian II (Creative Commons)
Muchas veces me encuentro con correos electrónicos que me envían los lectores de mi blog y en los que me hablan acerca de los grandes sueños de su vida: terminar una carrera en la universidad, abrir su propia empresa, conseguir promocionarse en su propia empresa, etc.

Está claro que ese es su deseo, su sueño, su anhelo y yo siempre les hago la misma pregunta al final: ¿Qué deberías de hacer hoy para estar más cerca de ese objetivo?

Tenemos que pensar detenidamente en cuál sería nuestro camino a seguir con un primer paso simple y sencillo como visitar la página web de las universidades en las que estemos interesados, ponerse en contacto con la asociación de empresarios de la zona donde queremos abrir nuestra empresa o averiguar qué cualidades tienen las personas que se encuentran en el nivel empresarial al que queremos llegar.

Deadline
Foto por Joshua Kopel
(Creative Commons)
Toma notas de todo lo que averigües y descompón tu objetivo final en pasos previos que puedas ir dando poco a poco. Si el objetivo es muy ambicioso, ponte varios objetivos que te acerquen poco a poco al destino final, con deadlines adecuados y posibles. No puedes pretender terminar una carrera universitaria en tres años si estás trabajando si el plazo medio en el que se termina es de cinco años. No puedes pensar en abrir tu propia empresa en un par de semanas, si la licencia de apertura toma cuatro semanas en ser concedida. No puedes pensar en llegar a un puesto superior en quince días si a tus compañeros les costó varios años de trabajo diario.

Un objetivo sin un plan, es tan sólo un deseo.

No seas muy duro contigo si no cumples los objetivos finales en el tiempo que te has propuesto y céntrate en los pequeños objetivos que has conseguido, pero sin perder de vista tu destino final.

Planifica leyendo todo lo que puedas de personas que tenían el mismo objetivo que tú y que lo han conseguido. Todo es posible si sabes cómo hacerlo y la forma de saber como hacerlo es planificarlo de la mano de alguien que lo haya conseguido.

Algunas personas, las que se lo pueden permitir, pueden contratar un mentor o un asesor que te ayudará a dar los pasos correctos. Es una buena opción si puedes pagarlo y dedicarle el tiempo que requiere, pero en otras ocasiones puedes hacer como yo o como algunos amigos hacen conmigo. Recurre a tus amigos y conocidos. Seguro que hay alguien en tu círculo que puede echarte una mano en el asunto que quieres llevar adelante. Sólo necesitas tomar un café a la semana con esa persona y hablarle de los problemas que vas encontrando en el camino. Seguro que te ayudará, y esa si que es una ayuda desinteresada.

Lecturas recomendadas sobre Mentoring


miércoles, 27 de agosto de 2014

Hazte un selfie en el trabajo

Go Selfie Yourself!
Foto por David Baxendale (Creative Commons)

Un selfie es una foto que nos hacemos a nosotros mismos y es difícil que salgamos mal en ella, aunque hay de todo como los “selfie fails”.

Por esto es también importante hacer de vez un poco de cibernauta quinceañero/a en el trabajo y mostrar nuestra mejor cara haciendo ver nuestros logros.

Es difícil encontrar un jefe o superior, y mucho menos un compañero de escalafón que sea capaz de reconocer cuándo hemos hecho un trabajo bien hecho.

En ocasiones parece que los jefes ni se dan cuenta de que estamos ahí y de que hemos completado un reto que merece un cierto reconocimiento.

Existe la creencia de que la autoalabanza es poco profesional. En ocasiones no decimos nada acerca de nuestro triunfo porque damos por hecho que nuestros compañeros y jefes se han dado cuenta de nuestro éxito (que también es el suyo) y esto puede ser un error. Los jefes suelen estar demasiado ocupados para darse cuenta de nuestros triunfos y los compañeros harán lo posible por obviarlos también, pero por otras razones.

Si tienes un jefe que te da una palmadita en la espalda y te felicita por las operaciones o trabajos realizados que tenían una especial dificultad entonces estupendo, pero en caso contrario tendrás que ser tú quien les recuerde tu trabajo bien hecho, sin exagerar.

Conforme vas elevándote en la empresa, tus compañeros serán igualmente muy capaces y la posibilidad de llamar la atención por tus triunfos será menor. Si en una empresa hay varios encargados de grandes cuentas, entonces las facturaciones elevadas ya no son un patrón a tener en cuenta como en niveles inferiores, porque en ciertos niveles todo el mundo factura grandes cantidades. Habrá que destacar especialmente por otras circunstancias como la especial dificultad de cerrar una operación o la importancia estratégica de la misma.

El hecho de que nuestros jefes se den cuenta de estos logros puntuales y que cuesta destacar en la tormenta de cifras, nos permitirá asumir grandes retos en el futuro y que se nos asignen clientes y operaciones de especial significancia para la empresa.

Businessmen shaking hands
Foto por Reynermedia (Creative Commons)
 Al respecto de hablar a nuestros jefes sobre los logros conseguidos hay que tener dos puntos muy claros y que pueden ser el éxito o el fracaso de esta estrategia:
  • Nunca hablar de los logros a los jefes en reuniones con otros compañeros o en el lugar de trabajo común. Estas menciones se harán siempre en la oficina del jefe o en la nuestra pero no donde nuestros compañeros puedan escucharlas. Ellos seguro que ya las conocen y esto únicamente levantará ampollas y malas sensaciones con los compañeros.
  • Sólo destacar los logros realmente importantes. No se trata de recordar a cada cinco minutos a los jefes que hemos cerrado una operación. No te hagas pesado.
Está bien que reconozcan tus logros, pero nunca lo hagas a costa de menospreciar los logros de los demás. El espíritu de equipo es muy importante.


lunes, 25 de agosto de 2014

Tienes el poder de cambiar la vida de los demás

Old Sabzi Wala (Vegetable Seller)
Foto por Prasad Kholkute (Creative Commons)

No hace mucho, mientras tomaba el sol en la playa con unos amigos, comentábamos acerca de mi blog y porqué escribirlo. Uno de mis amigos me dijo “¿Porqué dedicas el tiempo en algo que no te da dinero y que además ofreces completamente gratis?”.

Esta reflexión suya me dio que pensar y la verdad es que mientras me tostaba vuelta y vuelta a pleno sol pensé sobre ese asunto largo y tendido, en sentido literal.

En realidad, contar y hablar sobre mis propias experiencias me permite ayudar a algunas personas que puedan encontrarse en mi misma situación o que hayan pasado por situaciones similares. Al fin y al cabo las circunstancias empresariales no dejan de ser extrapolables a otras situaciones de la vida.

No voy a negar que hay algo de autosatisfacción en saber que gente a quien no conoces dedica cinco minutos de su existencia a leer y asimilar (espero) algo que tú has escrito y que como consecuencia puedes conseguir que la vida le sea más fácil o al menos más feliz.

Mi intención es que mi experiencia sea asimilada por otros y la hagan parte de su propia vida. Se trata de convertir mis experiencias en herramientas para la vida que estén en vuestro poder y de las que podáis echar mano cuando sea necesario.

Entiendo que los temas empresariales en ocasiones pueden ser un poco farragosos, como el artículo “Nada es para siempre” en el que algunos hasta tuvisteis que sacar las calculadoras, pero de todos modos, sea como sea, al final es posible aplicar estos artículos a la vida diaria.

Uno de los artículos que más se ha leído en todo el tiempo de existencia del blog “El cielo es el límite” es aplicable a cualquier faceta de la vida.

La posibilidad de influir en la vida de los demás no es sólo mía. Con cada decisión que tomas estás influyendo en tu vida y en la de los demás, y si tomamos en consideración la teoría del multiverso de nivel IV, estás cambiando el universo, bueno, realmente estás creando un nuevo universo.

Según esta teoría física, todas las estructuras matemáticas existen físicamente. Podemos decir también que existen todas las posibilidades y cada vez que tomas una pequeña decisión como echar uno o dos azucarillos al café estás creando un universo paralelo. Por pequeña que sea la decisión, tiene su influencia como bien dice la teoría del caos.

En psicología la teoría del caos se acentúa mucho más y pequeños cambios en el comportamiento pueden desencadenar en grandes cambios al final de la cadena de eventos.

Resumiendo, porque veo que hoy estoy demasiado inspirado…

Todos tenemos la posibilidad de cambiar la vida de los demás... Hazlo para bien y así también mejorará la tuya.


sábado, 23 de agosto de 2014

martes, 19 de agosto de 2014

¡ 20.000 Gracias !

¡¡ Juntos hemos llegado a las 20.000 visitas !!


 





Muchas gracias a todos los que cada día visitáis mi blog.

Aquí van algunas estadísticas curiosas:




lunes, 18 de agosto de 2014

Libérate de la presión y el estrés

Happy Farmer
Foto por Koshy Koshy (Creative Commons)

Muchos de los lectores del blog me escriben acerca de la presión y el estrés que sienten en sus trabajos. En muchas ocasiones estos sentimientos de estrés son una prueba más del enfrentamiento interior con las circunstancias, de la infelicidad al fin y al cabo.

Escucha más a la gente a tu alrededor. Siempre se dice que la naturaleza nos ha dotado de dos orejas, dos ojos y una sola boca, por lo que hay que mirar y escuchar el doble de lo que se habla. En ocasiones simplemente escuchando a los demás encontrarás cosas sorprendentes. 

Junto con el punto anterior, acerca de escuchar a los demás, hay que pensar que escucharemos cosas que no entren dentro de nuestros esquemas. Ante estas afirmaciones es importante ser flexibles, de esta forma no coartaremos la opinión de los demás. Es posible que descubras posiciones que no entraban dentro de tus esquemas hasta ese momento pero tal vez lo hagan a partir de ese punto. No se trata de ser permeable a todas las opiniones de los demás, pero tampoco de ser impermeable a ellas.

No te excites. El nerviosismo no te llevará a ningún sitio y además bloqueará tus pensamientos. Si te sientes presionado  o nervioso por alguna circunstancia, no tomes decisiones en ese momento y aplaza tus acciones a un momento en el que puedas pensar con mayor claridad.

No pienses en que si puede salir algo saldrá mal, porque entonces ocurrirá  el fenómeno denominado “profecía autocumplida”. Si algo no sale todo lo bien que esperabas piensa siempre en cómo de bien ha salido y no en como de mal ha salido o si podría haber sido peor aún. Piensa en positivo. 

Confía en los demás, y házselo saber. Consiste en traspasar el poder a los demás. En inglés se utiliza la palabra “enpower” como sinónimo de pasar el poder al otro. Díselo: “confío en tí”, “sé que lo harás bien”, etc.

Todo el mundo es importante y juega su papel. En los hoteles yo siempre saludo al personal de limpieza y les dedico un “buenos días” o “buenas tardes” con una amplia sonrisa. Todo el mundo es importante en el funcionamiento de las empresas y hay que hacérselo saber. No hay nada que me moleste más que las personas que no aprecian a camareros, recepcionistas o personal de limpieza o seguridad de los sitios que visito. ¿Has pensado en qué sería de ti si todos ellos se marcharan? 

En muchas ocasiones una sonrisa te sacará de un aprieto. Cuando vayas al supermercado a comprar sonríe al cajero/a, cuando vayas a la gasolinera sonríe a la persona que te atiende. No hablo de una sonrisa falsa, de compromiso o en respuesta a una sonrisa previa. Hablo de una sonrisa de primera mano, sin esperar a que el otro sonría. Por la mañana al levantarte y terminar de arreglarte en el baño, mírate al espejo y sonríete.

Cuando alguien haga algo por ti, sea lo que sea, da las gracias. El agradecimiento es un convencionalismo social adecuado para favorecer futuras acciones similares. Dar las gracias cuando ni siquiera hay que darlas es, además de un signo de buena educación, algo con lo que le harás la vida más agradable a los demás y a ti mismo.

Se comprensivo y amable. Ponte en el lugar del otro y entiende las circunstancias. En otro momento es posible que el otro se ponga en tu situación y necesites de su comprensión. En definitiva, se amable con el otro. Ayuda a los vecinos mayores con sus bolsas, abre la puerta a los demás, cede tu asiento a ancianos y embarazadas. Tú sabes qué es lo correcto.

Defiende tus posiciones indicando lo positivo de ellas, pero no lo negativo del otro. En algunas ocasiones más vale no seguir hablando con el otro cuando no está dispuesto a cambiar de opinión y esta falta de flexibilidad se puede convertir en un conflicto. Hay que respetar la opinión de los demás, aunque sea completamente contraria a la nuestra en algunos asuntos. Al fin y al cabo es su opinión y no la tuya, y tu esquema de vida se basa en tus opiniones y no en las suyas.

Celebra los pequeños éxitos que la vida te da. Sal a comer con amigos y colegas cuando consigáis algo juntos. Es otra forma de agradecer a los demás y agradecerte a ti mismo el trabajo bien hecho. Reconoce cuando los demás hagan algo bien el doble de lo que reconoces tus propios logros. A veces una palmadita en la espalda es el mejor de los incentivos.

En alguna ocasión te habrás equivocado o no habrás hecho algo todo lo mejor que puedes. Hace un momento un cliente me pedía un plazo para unos materiales y le informé de que no era posible cumplirlos, por lo que la venta no se realizaría. El pedir perdón o decir lo siento en momentos como este no es porque no se haya realizado la venta, en este caso no habría nada que decir, sino porque le hemos fallado. Pedir perdón es simplemente una forma de reconocer nuestro error y que haremos lo posible por no volver a fallar.

Se consciente de que no llevas la razón todo el rato. Hay momentos en los que no lo sabes todo o que el otro lleva toda la razón, o parte. Reconócele su acierto y asume tu equivocación. No pasa nada. Todo el mundo se equivoca.

Argumenta con experiencias anteriores. No está de más recuperar el papel que los contadores de historias tenían en las tribus. Los hechiceros de antaño eran los encargados de contar las historias de la tribu que pasaban de boca a oreja. Conviértete en el hechicero de la tribu poniendo ejemplos de la vida diaria o experiencias similares vividas. La experiencia anterior es el mejor argumento.

Lecturas relacionadas:

domingo, 17 de agosto de 2014

Controla al demonio que llevas dentro

When Electricity Goes Bad
Foto por David Becher (Creative Commons)

En una conversación difícil es importante controlar tus reacciones, al igual que en el resto de situaciones difíciles en el mundo. Unas de las cualidades de los líderes es el control de los conflictos, no reaccionar de forma airada y tener paciencia para analizar fríamente las circunstancias y llegar a análisis concretos para llegar a conclusiones correctas y no precipitadas.

Una de las pruebas que hay que pasar en algunas entrevistas de trabajo para puestos de dirección es la gestión de conflictos. Recuerdo a un amigo a quien marearon durante varios minutos antes de entrar a la entrevista y le hicieron volver en minutos para intentar aumentar su nivel de estrés. La única finalidad de esta táctica era comprobar cómo gestionaba el estrés. 

Todo necesita de un estudio previo y la mejor manera de evitar problemas es conocerse a si mismo. Haz un estudio de tus situaciones interpersonales: reuniones, conversaciones, etc. que sean susceptibles de generar un conflicto. Identifica tu comportamiento habitual: interrumpir, ser agresivo, pensar a corto plazo o llegar a conclusiones precipitadas.

Estos son tres comportamientos típicos en situaciones de estrés y que siempre intentan el mismo objetivo: eliminar la situación de estrés lo antes posible. 

La interrupción intenta acabar con los argumentos del otro mediante el fin de la conversación lo antes posible. No es un comportamiento adecuado ya que no hemos terminado de oír los argumentos del otro, y tal vez descubramos algún inconveniente que tiene que ponernos a nuestro discurso y que tal vez desconocemos. Por algo se nos dieron dos orejas y sólo una boca.

La agresividad intenta algo similar a lo anterior pero mediante la intimidación, asustar al otro y así conseguir que deje de plantear sus argumentos. Como ya dijimos en otro artículo anterior, el miedo no es una forma de gestionar nada.

Pensamiento a corto plazo o lo que se llama microgestión. Sólo nos ocupamos de resolver los síntomas de la enfermedad pero no la causa que produce la enfermedad. 

Sacar conclusiones precipitadas es otra forma más de terminar con los argumentos del otro, intentando llegar a conclusiones por el camino rápido y sin llegar a conocer todo lo que nos pueden plantear. El sistema de llegar al final por el camino más corto hace que lo más posible sea que no acertemos porque no conocemos todos los puntos de trabajo.

¿Cuál te gustaría que fuese tu reacción ideal? Si tu problema es interrumpir, piensa en una acción alternativa como por ejemplo convertirte en un oyente más comprometido y activo. Si sientes la irrefrenable necesidad de hablar, pregunta a tu interlocutor más detalles o anímale a seguir contándote más cosas. Muchas veces la mejor manera de desactivar a un interlocutor con gran cantidad de desacuerdos contigo es hacer que diga todo lo que tiene que decir. Tal vez haya algún detalle que se te escapa y que tiene una solución mucho más fácil de lo que parece.

Organiza tus días en función de los momentos que puedan suponer un problema para tu comportamiento habitual. Apunta las reuniones y conversaciones con tus colegas y clientes. Analiza detenidamente estas situaciones potencialmente conflictivas y prepárate mentalmente para ellas. El método ideal es la visualización. Si hay un compañero/a de trabajo a quien no soportas, visualízate hablando con el o ella en una actitud dialogante. Programa tus reuniones para el final del día o después de comer, cuando tu energía diaria se encuentre bajo mínimos, y también la de los demás. Así conseguirás menor posibilidad de conflicto.



Lectura recomendada: El manejo de la agresividad

“Las rubias son tontas”

box design
Foto por Jean Bellon (Creative Commons)
En ocasiones se nos dice que alto bello no puede ser eficiente o a la inversa que algo eficiente no puede ser bello.

Desgraciadamente los estereotipos que empiezan en lo personal “las rubias son tontas” pueden inconscientemente llegar al ámbito empresarial y aplicarse a productos y servicios.

En una ocasión un amigo y cliente con quien comentaba que iba a comprar un iMac de los nuevos modelos más delgados me dijo “un producto tan bonito no puede funcionar bien”. Al poco tiempo fui con él a probar durante un rato uno de estos productos y finalmente acabó convencido. Realmente lo que le sorprendió no fue que el producto funcionara bien, sino que en apariencia fuese agradable.

En mis tiempos de estudiante de informática en la Universidad, los profesores de programación nos pedían que diéramos soluciones “elegantes” a los problemas que nos planteaban. Casualmente el concepto de “elegante” para ellos era algo simple, fácil de entender y casi podemos decir que bonitos a la vista. Se trataba de códigos pequeños y con gran cantidad de lógica humana.

La belleza y la eficiencia son dos aspectos que pueden funcionar juntos y que deben de ser evaluados de forma independiente.

Cuando se nos presente una solución a un problema debemos comprobar que funciona correctamente y que consume pocos recursos (ya sean del sistema o de la organización), y asimismo, que se trata de una solución bella y agradable.

A todos nos gusta la belleza, no nos engañemos, y si nos presentan dos soluciones de forma diferente: una mal presentada y otra bien presentada, y ambas son igualmente válidas a la hora de la verdad, yo me decantaría por la bella antes que por la no agradable a la vista.

Por suerte o por desgracia, vivimos en una cultura de la imagen que da más importancia al aparentar que al ser.

Steve Jobs R.I.P.
Foto por
Frits Ahlefeldt-Laurvig
(Creative Commons)
Steve Jobs acudió a una reunión con IBM con el aspecto que solía llevar en aquella época: pantalones cortos, poco aseado y sin zapatos. En esta reunión se atrevió a poner los pies encima de la mesa ante el directivo de IBM mostrando las plantas de los pies sucias por haber andado por el campus sin zapatos durante todo el día. Este es un caso claro de que las apariencias pueden engañar: Steve fue expulsado de la reunión y esta se suspendió. Si el directivo no se hubiese fijado en los pies de Jobs, entonces el mundo de la informática sería hoy muy diferente.

Sin embargo, con el paso de los años Steve fue cambiando su forma de vestir hacia un estilo más acorde con los estándares sociales y empresariales de la época.

No lo olvides, a la hora de juzgar piensa en la belleza y la funcionalidad tanto de las cosas como de las personas; y a la hora de presentarte piensa que serás juzgado tanto por tu apariencia como por tu eficiencia.

Lecturas recomendadas:

miércoles, 13 de agosto de 2014

El chico bueno de las películas de los 80s

Nick
Foto por Teeejayy (Creative Commons)

Me viene a la mente Mikey (el papel de Sean Astin) en Los Goonies, el chico bueno que todo lo hacía bien, como este discurso que todos recordamos de la película. Pero este chico seguro que tenía su mal genio.




Durante mis años de trabajo he aprendido que a veces hay que ser un poco desagradable y que si eres demasiado bueno con las personas que no te corresponden después no te tomarán en serio y te verás obligado a trabajar de forma poco eficiente para ti y para los demás.

Los verdaderos líderes muestran su capacidad de resolución original de problemas en los momentos difíciles, y en esos casos no se puede ser demasiado bueno.

A veces nos piden cosas que no son de nuestra competencia y las hacemos como un favor, a veces como un favor personal hacia la persona que nos lo pide y con quien llevamos muchos años trabajando o con quien tenemos un afecto especial en lo personal. Puede llegar un momento en el que veamos que nos estamos dedicando a realizar tareas que no son de nuestra competencia y que realmente debería de realizar otra persona en la organización. Lo mejor en estos casos es delegar sabiamente en una persona de la organización que sepamos que va a hacer correctamente el trabajo. Comunicaremos al colaborador (cliente o empleado) que la tarea la va a realizar la persona en quien delegamos, dado que es su cometido principal en la organización y es una persona muy capacitada para ello. Esta última frase es muy importante, porque en ocasiones el cliente o empleado cree que somos la persona que puede hacer esto en la organización por el status quo alcanzado, pero hay que demostrarle que hay otras personas encargadas de este asunto y que lo pueden hacer igual de bien o incluso mejor porque para eso es para lo que se les paga.

En ocasiones un colaborador empieza tomando nuestro dedo meñique, luego, la mano y después el brazo. Hay personas que piensan “bueno, tampoco me quita tanto tiempo” y dejan pasar el asunto, pero el asunto siempre irá a peor y en ese caso lo mejor es cortar de raíz el comportamiento inadecuado. No digo que le grite ni que le despida, pero sí que sea claro en hasta dónde llegan sus atribuciones y el motivo por el que no debe de seguir haciendo mal lo que está haciendo. Explíquele como llegar a un punto medio antes de llegar a un cambio total y por lo menos habrá dado el empujón a la bola en la cuesta abajo. Si todo funciona como debería, la bola debe de bajar sola. Si no baja… empújela.

No seas demasiado bueno contigo mismo. Permite a los demás que den su opinión sobre ti y sobre tu trabajo y evalúa adecuadamente estos comentarios: ¿Son sinceros? ¿Esconden algún interés en obtener tu puesto? ¿Qué puedo hacer para mejorar esas opiniones sinceras? 

Recuerda que no te pagan por ser majo, es un plus, estoy de acuerdo, pero te pagan por hacer bien tu trabajo.

No hace falta que os diga qué contenido os voy a recomendar para hoy en este tiempo de pleno verano... Los Goonies

Deja tu comentario sobre este artículo más abajo. ¡Gracias!

lunes, 11 de agosto de 2014

Consigue el "Sí, quiero"

The Rings
Foto por Steven Ritzer (Creative Commons)

En un artículo anterior hablaba sobre las vacaciones y la respuesta que una cliente me llevó al asunto de hasta qué punto iba a estar vinculada a la empresa durante el período de vacaciones. Su respuesta fue algo así como “Por mi como si se hunde la empresa.

Lo primero que llama la atención de esta respuesta es el artículo que acompaña a “empresa”. “La” empresa da idea de un elemento ajeno a la persona, ya sea porque ella misma ha decidido que la empresa no es parte constituyente de su persona o bien porque la empresa le ha hecho sentir que no es parte de ésta.

Si hubiera puesto el artículo posesivo “mi”, la percepción que tenemos es diferente, porque el empleado se siente parte de la empresa y la empresa es parte de él/ella.

Este es el problema de muchos empleados: que no han sido cautivados por la empresa hasta el punto de sentirse parte de ella, ni ellos han sido capaces de alcanzar un grado de compromiso con la empresa hasta el punto de sentir que la empresa es parte de ellos.

Hablo de sentimientos porque es lo que se trata en el fondo, de llegar al elemento humano, de tocar sus corazones y sus mentes y demostrarles que la empresa tiene unos valores que son acordes con los suyos. Se trata de hacerles ver mediante hechos, y no sólo mediante palabras que somos parte de lo que ellos quieren que ser.

En ocasiones hay personas que no se encuentran en el puesto adecuado, tal vez porque no les gusta el contacto con el público, tal vez porque se sienten frustrados en el puesto en el que están, que no les permite desarrollarse en toda su amplitud. De hecho, algunas de las principales causas de empleo es el no sentirse valorado o necesitar desarrollar su potencial en toda su amplitud.

Si a la persona le gusta realmente lo que hace será el mejor, y esto repercutirá en su percepción del valor que supone para la empresa.

Se trata de conseguir el “Sí, quiero” por parte del colaborador, que quiere decir que se siente identificado con la causa de la empresa y que confía en nosotros. Al fin y al cabo, hay empleos que duran más que muchos matrimonios. Cásate con tus colaboradores y sobre todo, consigue que lo hagan convencidos.

El más mediocre, si trabaja en lo que le gusta acaba siendo el mejor… y estoy seguro de que tus colaboradores no son mediocres.

Lectura recomendada: Marketing interno: Cómo lograr el compromiso de los empleados

domingo, 10 de agosto de 2014

"Por mi como si se hunde la empresa ..."

Jason, Di & Pi in Monterey
Foto por Dean Johnson (Creative Commons)
Ya estamos en pleno verano y es el momento de desconectar durante unos días para coger energías renovadas y volver al trabajo al cien por cien de rendimiento.

Antiguamente, cuando no existían teléfonos móviles, ni wifi, ni portátiles ni tablets, era mucho más sencillo desconectar del trabajo: te marchabas de la oficina y allí acababa todo. Sin embargo hoy en día se puede mantener el negocio a distancia y eso puede ser una ventaja o una desventaja.

Hay dos posiciones demasiado en las Antípodas una de otra con las que me he encontrado estos días respecto a la gestión del tiempo en vacaciones.

Una cliente me decía la semana pasada que a partir del viernes se iba de vacaciones y me preguntaba por las mías. Yo le comentaba que me iré de vacaciones algunos días, pero que soy incapaz de dejar el teléfono y de leer el email al menos un par de veces al día desde el móvil o el portátil por si hay alguna gestión que necesite de mi intervención urgente. El caso es que cuando yo le contaba esto, ella me contestó muy airada “por mi como si la empresa se hunde. Yo voy a apagar el móvil y a mi que no me moleste nadie.” Esta sería una de las posiciones, la de la desconexión total caiga quien caiga.


Sin título
Foto por Charles Nadeau (Creative Commons)
La otra posición es la de algún que otro personaje que conozco del mundo empresarial, y que también me encuentro a veces en algunos hoteles, que pasan el día entero colgados del móvil o del portátil, y últimamente del tablet, hasta a las orillas de la piscina. En este caso puedo relatar lo que me ocurrió el verano pasado en un Resort bastante frecuentado por clientes ingleses. A mi lado había una pareja de mediana edad (unos 40-45 años) y sus hijos. La madre se esmeraba en jugar con los niños y bañarse con ellos en la piscina, mientras que el padre preparaba una presentación en la aplicación Keynote de su iPad. El caso es que los niños querían jugar con su padre, como era normal un domingo a las once de la mañana, pero la madre les insistía en que no molestaran a su padre. El colmo fue cuando el padre se levantó de la hamaca donde estaba “trabajando” para gritarles a los niños que la vacaciones las pagaba gracias al tiempo que pasaba con el iPad. No se como les sentaría a los niños, pero estoy seguro de que no entendieron muy bien esa expresión tan burda de la realidad que, aunque fuera así, podría haberse orientado de otra manera más acorde con la mente de un niño.

Existe un punto medio, que como siempre es la mejor solución.

No hay que aislarse como hacía mi buena cliente a quien no le importaba que la empresa, la que le da de comer y paga su hipoteca, se hundiese. Podemos poner un horario de atención a compañeros, como por ejemplo un par de horas por la mañana en las que tengamos el teléfono encendido y miremos tranquilamente el email. Yo suelo utilizar las primeras horas de la mañana. Por deformación profesional, suelo levantarme muy muy temprano y en ocasiones antes de que suene el despertador o salga el sol. El secreto está en acostarse temprano también. En esas circunstancias me doy una ducha rápida, salgo de la habitación y suelo ir al Business Corner del hotel (casi todos tienen algo parecido) donde se puede trabajar tranquilamente y disponen de conexiones para los ordenadores y demás parafernalia. Cuando han pasado un par de horas de trabajo me reincorporo a mis vacaciones. Las personas que me llaman al móvil escuchan un mensaje en el que les indico la fecha de vuelta y les invito a enviarme un email para que les podamos contestar a la vuelta. Este sencillo ejercicio me permite estar al día de lo que ocurre en la empresa y no perder completamente el contacto con los clientes.

happy family
Foto por Jorge Miente (Creative Commons)
Tampoco es necesario estar todo el día colgado del teléfono y de los ordenadores. De hecho, esto puede suponernos un estrés extra, dado que no todos los recursos de que disponemos el resto del año están a nuestra disposición en los meses de verano, en mi caso. Hay cosas que podemos resolver nosotros y otras que no es posible hacerlo hasta que volvamos a funcionar al 100%. Intentar resolver lo irresoluble hasta el fin de las vacaciones, generará un estrés en nosotros mismos, que se transmitirá a la familia y que es conveniente evitar tanto por la salud física como por la salud emocional de la familia.

No dejes de lado tu trabajo, pero tampoco te obsesiones. El descanso es necesario... y el trabajo también.

Por lo tanto, mi recomendación de lectura práctica para este verano es... 101 juegos de vacaciones en familia: Diversión para tus viajes, acampadas, fiestas y momentos de ocio


miércoles, 6 de agosto de 2014

No se puede trabajar con miedo

finish it
Foto por Wiros (Creative Commons)

Hace poco detecté que ciertas empresas similares a la mía utilizan tácticas que personalmente considero poco adecuadas.

Algunas empresas utilizan la amenaza como técnica de negociación, especialmente advirtiendo sobre la posible retirada de ciertos privilegios o condiciones conseguidas por el cliente durante años de trabajo, simplemente porque ya no son en exclusiva proveedores suyos.

Esto me llevo a pensar durante bastante tiempo sobre esta táctica y su utilidad real.

Al igual que con los empleados, con los clientes no se puede trabajar con una amenaza constante. Lo ideal es que nos aprecien por el trabajo bien hecho, por el valor aportado a las operaciones o al negocio, pero no por un yugo que hay sobre sus cuellos y que puede caer en cualquier momento.

Si realizamos el trabajo adecuadamente, los clientes estarán contentos con el trabajo que hacemos con ellos, pero si lo que hacemos es simplemente amenazarles con tomar represalias contra ellos cuando no nos interesan, entonces lo que conseguiremos es vivir bajo un clima de miedo que no es el más adecuado en la vida ni mucho menos en los negocios. En esas circunstancias podemos decir que nos convertimos en dictadores que amenazan a sus ciudadanos y ni siquiera se les da la oportunidad de mostrar su opinión sobre la forma de proceder.

Mi política personal consiste en hacer las cosas acertadamente y la fidelización del cliente vendrá por si sola. Si sólo amenazamos al cliente y lo tenemos en una constante tensión, finalmente esa tensión terminará por desembocar en algo que no queremos, pero que inevitablemente ocurrirá: cuando el cliente tenga la ocasión huirá de nosotros y nunca volverá.

En el caso particular que nos ocupa, el cliente compra los productos por puro miedo a quedar fuera de mercado simplemente porque ese proveedor dispone de algunos productos que tienen sólo ellos.

Si otro proveedor es capaz de proporcionar este tipo de productos, tengamos por seguro que el cliente dejará a ese proveedor amenazador por otro proveedor que no lo tenga en una constante tensión y intimidación.

Haz las cosas bien hechas y no amenaces a tus clientes o empleados porque a la larga harán todo lo posible por librarse de ese terrorismo empresarial.

Lectura recomendada: Negociación para Dummies

martes, 5 de agosto de 2014

La única forma de ganar dinero

GREAT VALUE
Foto por Russell Heiman (Creative Commons)
El valor es lo que realmente hace el producto, qué le aporta al cliente, qué le aportamos nosotros al producto o servicio para diferenciarlo.

En ocasiones algunos amigos me dicen “tengo una idea estupenda de negocio pero no se la contaré a nadie”. Como hemos mencionado en otros artículos anteriores, la idea no es lo más importante y lo importante es lo que hacemos con ella, el valor que le aportamos que realmente es nuestro toque personal, eso que sólo nosotros sabemos hacer como lo hacemos y que aunque otra persona tenga la misma idea y los mismos recursos, no obtendrá el mismo resultado, porque el resultado final es algo que nosotros le añadimos.

El dinero no es un valor en si mismo. Con esto queremos decir que realmente porque un producto tenga más costo o le aumentemos su precio, no estaremos aumentando su valor. Existen características que el cliente no ha pedido y el mercado tampoco demanda y que sin embargo nos empeñamos en añadir al producto. Esto lo único que consigue es aumentar el precio del producto, pero no su valor.

Nokia dispone de un teléfono con 41 Megapixeles de resolución en la cámara, el Nokia 1020. Realmente esa inversión económica en un sensor de luz de mayor tamaño no es un valor añadido, porque no es lo que el mercado necesita y de hecho es uno de los teléfonos con menos penetración en el mercado de Nokia. Sin embargo, un aporte de valor, por ejemplo, ha sido el descenso de precios en una gama media de productos, que ha catapultado Windows Phone en España a subir posiciones por encima de iPhone en cuota de mercado (datos de Julio 2014). En realidad el descenso de precio, descenso de coste tanto para el fabricante como para el cliente final, se ha traducido en un aumento de valor del producto y de la marca.

El valor tampoco es algo que el cliente no espera y que le damos como un premio, al contrario, se trata de algo que el cliente no sabe (o a lo mejor sí) que necesita, pero que nosotros le damos como parte integrante del producto.

En alguna ocasión un amigo en su trabajo me decía que saludar a todo el mundo al entrar y al salir de su establecimiento es parte de una “fidelización de clientes” pero en mi opinión se trata de un aporte de valor, añadir algo que los demás no hacen en sus centros y que le permite diferenciarse de la competencia, para mejor.

Consigue algo que la competencia ya hace y hazlo mejor, compite por los clientes de forma honrada añadiendo valor y sentido a las gestiones que realizas con ellos, y ganarás dinero y respeto.

Lectura recomendada: Lean Thinking: Cómo utilizar el pensamiento Lean para eliminar los despilfarros y crear valor en la empresa


lunes, 4 de agosto de 2014

"Ética, clientes y beneficios" GRATIS sólo el viernes 8 de agosto

Day 9 Occupy Wall Street September 25 2011 Shankbone 34
Foto por David Shankbone (Creative Commons)

Si quieres conseguir "Ética, cliente y beneficios" GRATIS, puedes visitar Amazon y descargarlo gratis para tu Kindle, ordenador, tablet o teléfono.

El próximo viernes 8 de agosto estará disponible por 0,00€ a partir de las 10:00am (hora española) hasta las 10:00am del sábado 8 de agosto (hora española) aproximadamente.

Disponible desde este enlace: http://goo.gl/X6FqOD

Agradeceré que dejéis vuestros comentarios en la misma página para que otros lectores puedan leerlos.

sábado, 2 de agosto de 2014

Este verano haz fotos debajo del agua con tu móvil o tablet

Nicola Underwater
Foto por Robert McRoldrick (Creative Commons)

Algunos amigos han visto algunas fotos de estos fines de semana en las que las fotos han sido tomadas dentro del mar, con riesgo de salpicaduras, o directamente debajo del agua.

Esto es posible gracias a una de las fundas que tengo para mi iPhone 5, la Lifeproof Nuud, que me permite hacer fotos debajo del agua y que ya llevo utilizando dos veranos consecutivos y funciona perfectamente.

Por otra parte hay otras muchas fundas recomendables para otros móviles:
También puedes aventurarte con tu tablet a bucear o puede ser tu funda ideal si vas en un barco para evitar el agua:

Espero ver vuestras fotos bajo el agua muy pronto. Si queréis podéis dejar enlaces a vuestras fotos en los comentarios de este post. 

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