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lunes, 20 de febrero de 2017

Reacción + Reflexión = Respuesta

Talk


Hace unos días estuve visitando una empresa de un amigo. Tuve la oportunidad de pasar unas cuantas horas con ellos mientras hacían su trabajo y descubrí la importancia del equilibro.

Existían para cada departamento dos tipos de personas que se equilibraban de una forma muy armoniosa. En cada departamento existía una persona muy impulsiva y otra persona muy reflexiva. Me resultó curioso la forma en la que trabajaban en un equilibrio casi perfecto: cuando había algo que hacer, lo dialogaban de una manera natural hasta llegar a conclusiones sobre la forma de trabajar que resultaba muy medida. Tuve la oportunidad de estudiar estos perfiles durante el tiempo que conviví con ellos.

El perfil más reactivo, reaccionaba de forma impulsiva, casi desde sus instintos desde sus "guts" (tripas) como dicen los angloparlantes. En ocasiones tenía la necesidad de contestar al momento, aunque tuviese una respuesta incompleta o no conociese todos los datos del asunto. Si en algún momento se decía algún improperio en toda la gestión, este era el perfil que lo pronunciaba, en voz alta y sin disculparse.

El perfil más reflexivo decidía de forma más pausada, tras evaluar todos los elementos del asunto. Consultaba con sus superiores y necesitaba de gran cantidad de datos para saber qué había ocurrido realmente y las consecuencias de unas y otras acciones. Este nivel de reflexión le llevaba a una cierta inacción, que podía prolongarse en el tiempo si creía que necesitaba más elementos a evaluar.

Los dos perfiles trabajaban en una continua comunicación. De hecho, la situación en la empresa los hacía estar situados muy juntos para que este trabajo en equipo tuviese lugar no sólo por email si no físicamente. Ante la necesidad del frecuente intercambio, las reuniones informales sobre los asuntos solían ocurrir con cierta frecuencia.

El perfil reflexivo aportaba los datos al impulsivo y el impulsivo animaba a la acción al más reflexivo.

Ambas partes son importantes: tanto la reflexiva como la reactiva y dan lugar a una respuesta completa que es lo que realmente exige la situación.

En ocasiones nos quedamos en la reflexión sobre el asunto, simplemente filosofamos sobre lo que deberíamos hacer, sin hacer realmente nada. Nos quedamos quietos como el ratón hipnotizado por la serpiente, sin saber qué hacer y pensando en qué es lo que deberíamos hacer, pero sin hacer nada realmente.

En otras ocasiones reaccionamos como el ratón que guiado por sus impulsos primarios se dirige a la trampa atraído por el aroma del queso cuya única finalidad es acabar con su vida.

Cuando te enfrentes a una situación, sea la que sea, siempre ten en cuenta que debes tener en tu interior una dualidad reactiva-reflexiva que debe llevarte a una respuesta adecuada. Trabaja ambos aspectos para que las respuesta sea lo más correcta posible.

viernes, 10 de febrero de 2017

Otra nefasta experiencia con Apple... ¡la última!

Bad Day for an Apple


Hace algún tiempo explicaba en un post en el blog mi experiencia con el Servicio de Reparaciones de la Tienda Apple de mi ciudad y que había tenido como resultado un nuevo desembolso económico para la compra de un nuevo iMac, formatear mi disco duro y perder todo lo que tenía en él (suerte que siempre trabajo contra almacenamiento en la nube).

El asunto es que el martes (7-Feb-2017) por la mañana mi ordenador iMac decidió no encenderse. La manzana y el progreso de carga se quedaba a la mitad y no avanzaba desde ahí. Menos mal que tenía a mano mi portátil HP Stream (que ni siquiera tiene disco duro y trabaja con memoria flash) y pude trabajar con él durante ese día. El caso es que tenía que salir de viaje y dejé la llamada a Apple Care para ayer jueves por la tarde.

No se puede decir que utilice mucho el iMac en cuanto a recursos, porque lo único que hago es utilizar el navegador de internet y utilizar la conexión remota con mi empresa nada más. Ah, bueno... y utilizar el Spotify.

De hecho, lo mismo que hago habitualmente con él, lo estoy haciendo ahora mismo con el HP Stream con Windows 10.

El caso es que en la llamada a Apple Care (después de casi una hora intentando averiguar qué le pasaba al ordenador) me dijeron que el disco duro había dado un fallo y por eso no se iniciaba.

¿Solución?
Formatear el disco duro.

¿La copia de seguridad en disco duro comprado en Apple Store?
Me dicen que está corrupta y que tampoco la puedo utilizar.

Experiencia exactamente igual de frustrante que la que tuve en 2015...

Esta ha sido la gota que ha hecho rebosar el vaso y he decidido dejar definitivamente la plataforma Mac.

Si después de comprar un ordenador a finales de 2013, tengo que formatearlo (y perder todos los datos que contiene) a los tres años y cuatro meses, me planteo que tal vez no sea buena idea gastar 1.329€ en un ordenador.

Después del enfado que tengo encima con este asunto, creo que voy a esperar unos días utilizando el HP Stream y me plantearé comprar un ordenador All-in.one con Windows de sobremesa o quedarme con el portátil que para lo que lo utilizo tengo más que suficiente.

Me temo que mi divorcio con Apple empezó con el Apple TV, el iPhone, siguió con el iPad y ahora llega a sus últimos extremos con el iMac.

Se supone que estos señores de Apple venden que su producto es el mejor en términos de calidad-precio y a los hechos me remito para decir que están equivocados.

Su respuesta ante los errores en sus discos duros (en mi experiencia reciente) siempre es la misma: pierde todos tus datos, gástate más dinero y dentro de tres años te ocurrirá lo mismo.

Me temo que Steve Jobs debe de estar revolviéndose en su tumba y lo siento por él, pero Tim Cook no está a la altura de la empresa que "dirige".

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